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sábado, 23 de noviembre de 2013

¿SON DESMOTIVACIÓN Y COMPETITIVIDAD TÉRMINOS OPUESTOS?


El pasado Verano, se publicaba un estudio realizado por la consultora Koerentia que analizaba "El estado emocional de las empresas españolas". Un total de 3.800 empleados de 171 empresas afincadas en seis ciudades españolas confirmaban con sus respuestas la preocupación de los trabajadores españoles ante el actual escenario socio-económico. 

- Un 36’2% de los trabajadores creía que sería despedido en 2013. 

- 8 de cada 10 trabajadores estaba a disgusto en su actual empleo. 

- El 63’1% de los encuestados admitían que estaban profesionalmente estancados. 

- Tan solo un escueto 23’1% reconocía tener la motivación suficiente para explorar otras oportunidades laborales. 


Desde luego, los datos son demoledores, se miren por donde se miren, e invitan a que todos nos cuestionarnos qué hacemos mal. No creo que haya que echar la culpa exclusivamente a la crisis, ella solo provoca que se destruya empleo y que los que están desempleados tengan más difícil el acceso al mercado laboral. Pero que 8 de cada 10 trabajadores esté a disgusto en su empresa no es directamente atribuible a los rigores económicos.


Creo que lo que sí ocurre es que nos excusamos en ella para "esconder" muchas carencias. Muchas empresas pierden talento a raudales y eso no es achacable directamente a los problemas en la economía sino a falta de habilidad para retener ese talento. No se sabe jugar con la retribución variable, con el salario emocional o la creación de una identidad de grupo, donde motivar y hacer sentir al trabajador confortable con su entorno, solo por poner algunos ejemplos. No se saben alinear los compromisos y valores del individuo e integrarlos en los del grupo al que pertenece.


A mi juicio, esto es un déficit muy importante que tiene la empresa española. Dejamos de ser competitivos por nosotros mismos... porque existe mucha desidia y sentimiento de frustración en muchos empresarios... y si los que están llamados a motivar y liderar están hastiados y frustrados... mejor apagamos la luces y nos vamos todos para casa.

Uno de mis antiguos mentores decía hace unos años: "Hay que tener muy claro lo que nos traemos entre manos, que no hemos venido aquí a jugar a las oficinas".

Creo que esa frase se podría actualizar, en los tiempos actuales, en algo así como que no hemos venido a jugar a los "Jefes y las Secres", empezando porque ese concepto está totalmente obsoleto y pasado de moda, y ahora el directivo o empresario ha de demostrar los galones ejerciendo liderazgo, basado en motivar y mejorar sus equipos para obtener el máximo rendimiento y la máxima satisfacción emocional de los miembros que los componen.

Es hora de que todos nos concienciemos que la forma de liderar ha cambiado totalmente. El directivo y empresario que no se recicle está condenado al más absoluto fracaso.

Un saludo y feliz día.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿ES CORTOPLACISTA EL MERCADO LABORAL?

Pocos empresarios en la actualidad están interesados en el valor adicional que puede brindar el Capital Humano.

La opinión de la gran mayoría de los candidatos en búsqueda y los perfiles de los anuncios de búsqueda así lo demuestran. Parece que solo interesa contratar al más bajo coste posible. La consigna generalizada es: "Salvemos los muebles... de alguna forma... para esperar tiempos mejores".

Gran error... a mi entender..., desde luego, porque obedece a un "cortoplacismo" llevado a límites nocivos para el futuro del tejido empresarial español.

Se contrata lo más barato posible y se gestiona al personal como otro recurso cualquiera de la empresa. Si se pensara con un criterio más a medio-largo plazo... no se prescindiría del Capital Humano como se está haciendo actualmente y como ha estado ocurriendo en los últimos años. El Capital, bien invertido, a la larga da beneficios y jamás es un coste. Si el Capital no genera los beneficios esperados es culpa exclusivamente de su gestor. El capital vale lo mismo en la Conchinchina que en Pernambuco. Del uso que se haga de él dependerá que se "malinvierta" y nos lleve a la banca rota o que, por el contrario, cree valor añadido y aumente la cotización de nuestra empresa.


Cuando la pobreza entra por la puerta el amor salta por la ventana.

Era un tema que sonaba a mediados de los 80 y que daba título al primer disco publicado por el famoso grupo "El Último de la Fila" y hoy en día es el himno nacional de la mayoría del tejido empresarial español.

Pero hay parejas que crearon familias y que, a pesar de la crisis, hoy en día siguen unidas y salen adelante como pueden. Familias que no dejan tirados a sus miembros a las primeras de cambio como si viajaran en un globo y hubiera que soltar lastre. No se deshacen del perro en una cuneta o dejan al abuelo en una gasolinera para irse de vacaciones.

"Él no lo haría" fue el slogan de una campaña de sensibilización social acerca del abandono de animales de compañía.

Un buen directivo con visión global y de futuro es capaz de hacer entender a sus colaboradores que quizás hay que perder algo hoy, por ejemplo: mediante una reducción salarial, reducción de los bonus basados en los objetivos o, en el peor de los casos, acudir a un ERTE (Un ERE temporal) en lugar de a un ERE definitivo, para ganar más mañana... pero con el firme objetivo de no prescindir de nadie y salir adelante todos juntos. Empresa, Accionistas y Capital Humano.

En la mayoría de las entrevistas de trabajo, a las primeras de cambio, se pregunta al candidato cuál es su banda salarial... antes de que se le dé oportunidad de demostrar cuál es el valor añadido que puede aportar y cuál es el papel que puede jugar como pieza activa en el sistema de mejora de la empresa. Por tanto, solo preocupa su "coste" porque ya de entrada se considera de esta forma. No, no se ve al trabajador como un Capital (como una inversión) sino como un Recurso y aquí ya comienza el mayor error.

Candidatos y Empresarios deben de cambiar su discurso.

Cuando un seleccionador pregunta a un futuro empleado cuál es la banda salarial, la respuesta más acertada y coherente es que para poder definirse dentro de una banda salarial necesitará entender el puesto de trabajo. El candidato debe entender el valor que puede aportar al puesto y el salario apropiado y coherente por este valor.

En una primera entrevista eso difícilmente se puede conseguir. La empresa debe de entender esta respuesta, así como valorar el peso que ésta tiene. De esta forma, el empleado da muestras de saber lo que se trae entre manos y no tiene una "tarifa plana" donde todo vale, sino que cada servicio tiene un valor diferente, porque un mismo puesto para diferentes empresas tendrá unas ventajas distintas y unos inconvenientes igualmente diversos.

De igual forma que un candidato demuestra inmadurez y poco compromiso si solo está interesado en conocer el salario y el horario de trabajo.

Desgraciadamente en la actualidad se selecciona por banda salarial y no por el valor real del empleado.

No se puede encontrar al mejor candidato cuando a un Head Hunter se le exige que busque a alguien dentro de un baremo (de entre X y Z unidades monetarias). De esta forma se está renunciando al talento de una manera explícita. Ceñirse a una horquilla, que muchas veces está en X-10 ó Z-20 (que es lo que se pide actualmente en comparación a épocas pasadas), no da para más que para hacer baratijas y fabricarlas de latón y que solo se puedan comprar en un mercadillo o en el "Top Manta". Si no se pueden comprar joyas... se arrampla con la bisutería menos vistosa y de más baja calidad posible...

"Ya iremos al boulevard principal a ver joyerías de las caras cuando sea posible, de momento sigamos de bazares por las calles del barrio chino" - Se dice el empresario cuando sale de "shopping".

Pero jamás me cansaré de decir que si se ofrecen cacahuetes, se crían monos.

En resumidas cuentas, no importa el valor añadido que un candidato pueda aportar, tan solo que esté dentro de presupuesto o, dicho en otras palabras más de andar por casa, que entre por el aro.

Los individuos que se dedican a pasar a otros por el aro son conocidos como domadores y no como empresarios. Los domadores trabajan en circos y no en empresas. Y lo más que pueden esperar es que los leones no les coman el brazo, al darles de comer, o que se escapen, a las primeras de cambio, como respuesta a su instinto salvaje y animal.

La cabra siempre tira al monte.

Creemos entre todos y para todos empresas y no circos y gestionemos el talento de las personas con sentido común porque, a la vuelta de la esquina, en cuanto se escapen todos los que pasaron por el aro, solo quedarán en escena los "payasos" como fuerza de trabajo.


lunes, 17 de junio de 2013

VENDEN ELLOS, VENDÉIS VOSOTROS..., ¿VENDEMOS NOS-O-OTROS?.

¿El nivel de ventas de tu empresa ha bajado, en los últimos tiempos, y piensas que toda la suerte de tu compañía está en manos del departamento de Ventas? ¿Crees que tú y tu equipo no podéis hacer nada?.

Pertenezcas al departamento que pertenezcas te interesará seguir leyendo.

Es muy habitual escuchar comentarios críticos acerca de los miembros comerciales de cualquier empresa: 

"Son los niñ@s bonit@s, los que se llevan los elogios, los que lucen ante los clientes, los que echan las culpas de sus errores al resto (los que pasan los "marrones"), los "mimados" del Director General, etc."

Puede ser que quién diga esto tenga algo de razón, pero a buen seguro que es alguien que ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

El proceso de ventas y su concreción es un objetivo que implica a todos los individuos de la organización. El éxito o el fracaso es de todos. El toro es toro desde los cuernos hasta el rabo y en las empresas esta afirmación no lo es menos.

Un departamento Comercial no puede hacer su trabajo sin el apoyo del resto de departamentos y para que los chicos de ventas puedan dar todo de sí mismos, el engranaje de toda la empresa debe de funcionar correctamente.

La venta no empieza ni acaba con la intervención de un comercial. Quien no entienda esto es mejor que se vaya a Recursos Humanos ahora mismo y presente su baja voluntaria. Hará un gran favor a su empresa y sobre todo, aunque no lo crea, se lo hará así mismo.

Y ya que hablamos de Recursos Humanos, continuemos con este departamento. Puede que sea por antonomasia el menos comercial de la empresa. Pero a buen seguro que su gestión externa influirá mucho en la imagen que los futuros clientes obtengan de nuestra empresa. Alguien que sea contactado, como posible candidato, podrá hacerse una idea de nuestros valores y de la forma de interactuar que tiene nuestra compañía, a través del proceso de selección.

Detalles como agradecer una candidatura espontanea, la forma en que se cita al candidato para una entrevista, la forma en que se le recibe, la sala dónde tiene lugar dicha entrevista, que le ofrezcamos algo de beber, qué se le cuente acerca de nuestra compañía, que se le entregue un "leaflet" y que, al final, se le obsequie con alguna atención en agradecimiento a su tiempo (si es algún producto o servicio propio, mejor que mejor); son detalles muy importantes y contarán mucho a la hora de que el candidato se forme su propia opinión y, por supuesto, de lo que dirá sobre nosotros, ya como "agente externo o cliente", en caso de no ser seleccionado. Por supuesto, contactar con éste, para informarle que no ha sido seleccionado y agradecerle su participación, es imprescindible. Este último detalle no es del todo cuidado por muchas empresas que se "cargan" su reputación de buenas gestoras de capital humano, pero sobre todo, dejan en entredicho su imagen pública, saltándose este paso.

La venta es un boca a boca y nuestra imagen también lo es. No cuidar ciertos detalles impacta directamente en nuestra imagen de marca y por consiguiente en nuestras ventas. 

¿Alguien cree que si en un proceso una persona no se ha sentido "respetada como candidato" seguirá consumiendo o demandando cierto producto o servicio y que no acudirá a la competencia, por sentido común y un poco por "venganza"?.

El marketing que se despliegue en este tipo de situaciones es más importante de lo que muchas empresas se creen. Incluidas aquellas que presumen de unos valores humanos íntegros, intachables y a la vanguardia del Capital Humano.

Y hablando de Marketing, sigamos con este departamento. En muchas empresas Ventas y Marketing están "unidos" pero no son lo mismo, si así lo fuera nadie hablaría de Ventas y de Marketing por separado. Existen muchas sinergias entre ambos. Pero los chicos de Ventas no son los que diseñan las páginas web o los catálogos, no son los encargados del Social Media, no planifican las campañas de captación de clientes, fidelización, etc.

Es fácil, a veces, encontrar contradicciones en las páginas webs de las empresas. Productos de los que no se puede obtener información, dificultad para encontrar una forma de contacto con la compañía, erratas en "leaflets", etc.. Por otro lado, a veces las muestras de producto no tienen la calidad que deberían de tener, se realizan análisis incorrectos de resultados de campañas promocionales, etc.

Ningún departamento va por libre en una empresa y por ello, toda la compañía depende de la importante gestión del personal de IT. A ellos solo se les nota cuando algo falla. Es el rol que les toca vivir. Pero, claro sus errores pueden ser de gran importancia. Si se cae el sistema y no se puede utilizar la web, se puede organizar una auténtica hecatombe. ¿Alguien ha vivido lo que puede suponer que se caiga el sistema informático y desaparezca de la red nuestra web?. Eso es lo peor, pero detalles menos escandalosos, aunque igualmente venenosos, pueden ser: enlaces erróneos en las páginas de la web, ofrecer públicamente cierta información interna (Mucho ojo con esto), error o borrado al registrar (grabar) los pedidos "on line", etc. Para un cliente (potencial o no) puede ser desesperante que nuestra web no le permita hacer ciertas gestiones de lo más simple y, finalmente, puede acabar desesperado en la de la competencia.

Un departamento que se cree muy ajeno al rol comercial es el de Finanzas y Administración. Pero ¿Qué ocurre con una factura mal emitida o un retraso en la emisión de un abono?. Eso como mal menor, porque no hay nada peor que imputar erróneamente un cobro o un pago (tachar de moroso a alguien que no lo es, o asegurar que hemos pagado, cuando no lo hemos hecho o se ha transferido el pago a otro proveedor) puede tener efectos nefastos. y dar por finalizada la relación cliente/proveedor para los restos. Éste es solo un ejemplo de otros muchos.

Y llegamos a los departamentos de Operaciones, Atención al cliente, Postventa, etc., que son en los lugares donde suelen estar ubicados los "call centers". Ni que decir tiene que una preventa o postventa poco profesional está abocada al más estrepitoso fracaso. Es fácil encontrar una atención telefónica pésima. La imagen de una gran empresa puede quedar hecha añicos por una simple llamada. Nos pueden llegar a dar mejor atención telefónica en el taller de la esquina de nuestro barrio (con todo el respeto a los talleres de barrio), que en una macro-empresa de primer orden. En esos casos nuestros oídos serán nuestros ojos... y a veces lo que se "ve"... es realmente bochornoso. Hay ocasiones que la desidia del/la telefonista de turno, es catastrófico para el futuro de la transacción comercial.

Se puede incluir en la atención telefónica el servicio técnico, que cada vez es más habitual recibirlo a través de un "Help Desk", pero no perdamos en cuenta el servicio presencial post-venta y/o técnico. Adquirir un producto y que presente algún tipo de incidencia que no logremos solucionar repercutirá en que no volvamos a querer oír hablar de la marca en cuestión. El servicio de reparación y garantía puede ser un agujero negro por donde perdamos imagen de marca.
 
Importante una buena planificación de producción y que los "Product forecasters" acierten en sus estimaciones, para no quedarnos sin stock a las primeras de cambio. Muy relacionado con que el departamento de Compras, aparte de asegurar la calidad de las materias primas, asegure las existencias necesarias para no interrumpir la fabricación.

Y por supuesto, no hablemos de la Logística. Recibir un producto con demora y que nos pueda llegar roto o derramado da una muy mala imagen (aquí también entra en liza el departamento de calidad). El propio embalaje en sí es una plataforma de venta más y ciertos detalles, como pueden ser instrucciones para su reciclado, ayudan a que el cliente obtenga una más alta apreciación de nuestra compañía.

Por tanto, cualquier detalle, que pueda parecer una nimiedad, puede tener especial relevancia a la hora de que se elija tal o cuál producto o tal o cuál servicio... por muy buen trabajo que el departamento Comercial haya realizado y por muy convencido que el cliente pueda parecer.


¿Sigues creyendo todavía que tú no vendes?. ¿Vendemos NOSotros o solo lo hacen los OTROS?.