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sábado, 5 de octubre de 2013

LIDERANDO CON TALENTO EN EL JARDÍN DE INFANCIA


"¡Mi mamá me hace bocadillos mágicos. Coge dos trozos de pan y me dice que me imagine que están rellenos de los que yo quiera y más me gusta!!!".


Esta desgarradora frase forma parte de una campaña de publicidad. No deja de ser la ficción de un anuncio..., pero obviamente, se hace eco de una realidad existente en muchos más hogares de los que imaginamos.

En esta situación, podemos encontrar una cercana similitud con el tramo final de la "oscarizada" película "La vida es bella" de Roberto Benigni.

En ambos casos, si nos abstraemos de la dureza y crudeza que transmiten ambas situaciones (algo que no es fácil, desde luego). Nos encontramos con un padre y una madre que disfrazan a base de ingenio dos situaciones profundamente crueles, con tal de que un niño siga siendo feliz y viva ajeno a la triste realidad que le rodea.

Las dos historias, nos dan una increíble y magistral lección de lo que es la esencia del Liderazgo y el uso del talento en su versiones más extremas. Motivar, haciendo creer, haciendo soñar, para finalmente hacer realidad algo que quizás se nos antojaba altamente lejano e improbable en su comienzo.

Los niños son en la mayoría de los casos un reflejo de lo que les transmitimos los adultos y de lo que ven en nosotros.


Dicen que ser padres es una de las mayores responsabilidades y quiénes dicen esto no se equivocan. En los padres y educadores, entre otras responsabilidades, recae nada más y nada menos que la responsabilidad de formar en el hoy el liderazgo y el talento del mañana.

Los valores que debemos de transmitir los educadores y padres sólo se pueden enseñar a través del aprendizaje diario y continuo. Valores abstractos como el respeto, la igualdad, la integridad, etc. son indispensables en todo ser humano que quiera seguir las reglas de la vida sin hacer trampas, pero al mismo tiempo, son de lo menos teórico que se conoce dentro de un aula. No se pueden estudiar, por tanto, y su aprendizaje es completamente cognitivo y basado en la práctica.

Si queremos que, aquellos que liderarán nuestra sociedad con su talento en los años venideros, cumplan con su rol a la perfección, primero nosotros debemos de cumplir con la obligada parte que nos toca, liderando su camino con talento, de la misma forma que hemos visto en los ejemplos anteriores.

Por tanto, debemos de tener muy en cuenta lo siguiente:

Eduquemos a seres respetuosos con su entorno, tanto con aquellos seres llenos de vida, como con aquellos que son simples objetos inanimados.

Enseñemos a tolerar a aquellos que nos parecen diferentes y a no prejuzgar sin conocer.

Enseñemos a aceptar la pluralidad y a creer en nosotros mismos y en nuestras posibilidades de éxito, pero con humildad y sin necesidad de pisar o anular a otros para llegar nosotros primero o más arriba que el resto.

Enseñemos a no vejar a otros para sentirnos más importantes y pretender así sobresalir de nuestra mediocridad.

Enseñemos a ser personas comprometidas y solidarias y a no mirar para otro lado cuando vemos una injusticia que no nos afecta directamente.

Guiémosles a denunciar y a no acusar, ni actuar con revanchismo  y, por supuesto, con venganza.

Enseñemos a dar oportunidades a todos por igual y a ayudar al desfavorecido, no aprovechándonos de su debilidad y su desamparo para esconder o maquillar nuestras propias inseguridades y defectos.

Enseñemos que a la paz no se le ponen fronterasaunque cerremos nuestra puerta a cal y canto, no estaremos en paz realmente mientras exista una sola guerra en cualquier punto del planeta, por pequeña que esta sea.

Enseñemos que justicia es demostrar la verdad y no disfrazarla para hacerla atractiva a la ojos de otros.

Enseñemos a tener valentía para ofrecer y utilizar en nuestro favor las diferencias y habilidades personales, que cada uno tenemos a título individual, para que sean el trampolín de nuestra identidad exclusiva y genuina al llegar a la edad adulta. De esta forma favoreceremos que los futuros "genios" den rienda suelta a su imaginación y que no frenen o aborten su genialidad potencial, por culpa del rechazo del resto de individuos que forman el colectivo al que pertenecen.

Y no olvidemos mostrarles que su libertad termina donde comienza la nuestra y viceversa.

Formemos niños felices y tendremos adultos felices.

Formemos niños respetuosos y tendremos adultos respetuosos.

Dejemos pasar por alto ciertas faltas de respeto, ciertos insultos; sin que se pidan disculpas. No cortemos de raíz los menosprecios, los golpes vengativos y las voces que suenan más altas que las otras; y estaremos poniendo las semillas y siendo cómplices del "bulling" en las escuelas, del "mobbing" en las empresas, de la violencia de género en los hogares, y de la homofobia y de la xenofobia en nuestra sociedad.

Quizás evitando todo eso, conseguiremos que el mensaje de este vídeo (a pie de post) se haga realidad en un futuro no muy lejano.