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domingo, 16 de febrero de 2014

LOS Y LAS "GROUPIES" - COLABORACIÓN DE MYRIAM SÁNCHEZ NOCEA.

Todo buen líder tiene entre sus cometidos (y como obligación moral) fomentar el desarrollo de los miembros del equipo que gestiona, potenciando las fortalezas y contrarrestando las debilidades de cada uno de ellos. Ha de favorecer, en suma, el desarrollo de futuros líderes y no rodearse de simples seguidores.

Pero no todo es una ciencia exacta y a veces atajar ciertos comportamientos o actitudes es altamente complicado, más que nada porque hay ciertos guiños que pueden confundirnos. Existen muchas connotaciones en la forma de considerar las reacciones de los individuos que lideramos y a veces pueden confundirnos.

Un ejemplo lo podemos encontrar en el amplio abanico que existe entre la admiración y la fanática adulación que alguien puede demostrar por nosotros. ¿Nuestro equipo nos admira por nuestro liderazgo o nos está haciendo la pelota para obtener beneficios personales y no nos damos cuenta? ¿Hay total consenso en las decisiones que tomamos en conjunto o no me cuestionan porque estoy al mando de un completo grupo de aduladores?.

Pero hoy, no seré yo quien reflexione sobre todo ello, pues tengo el placer de ceder la palabra a Myriam Sánchez Nocea, blogger en "Recursos Humanos y Derecho" y co-autora del libro "Human Resources Leadership"; que ha tenido la amabilidad de visitar este rincón en "la nube", que es "Leadership & Business For Ever", para darnos otra más de sus lecciones virtuales, que han conseguido crear un nutrido grupo de seguidores, entre los que humildemente me encuentro.

Myriam, vaya por delante mi agradecimiento por tu aportación. A partir de este momento tienes la palabra:


LOS Y LAS GROUPIES      

Según Wikipedia, <"Groupie” o “Grooper”, en el sentido estricto de la palabra, es una persona que busca intimidad emocional y sexual con un músico famoso. Sin embargo, este término también se aplica a una joven admiradora de un determinado cantante o grupo musical, a los que sigue incondicionalmente>.

Dejemos a un lado la parte sexual, obviemos el estereotipo sexista y centrémonos en las otras características definitorias de l@s “groupies”:

- Buscan la intimidad emocional con su ídolo;

- Le siguen incondicionalmente.

Pero, ser “groupie” ¿es bueno o malo?.

Si aceptamos las características definitorias citadas, todos y todas debemos aceptar nuestro lado “groupie”, tod@s somos incondicionales de nuestros familiares, de un/a amigo o amiga, de un grupo musical, de un/a escritor/a, de un actor o una actriz,..... Por tanto, l@s “groupies” pueden existir dentro de las  "pandillas", en el trabajo, en equipos deportivos, en las aulas,....; es decir, allí donde haya una persona con atractivo (llámese capacidad de influencia, dinero, fama, ....) pueden existir seguidores fanáticos.

Por tanto, ser “groupie” de algo o de alguien no es bueno ni malo per se, porque en la naturaleza humana existe una necesidad innata de ser admirad@s y de tener alguien a quien seguir, admirar e imitar.

Ahora bien, en mi opinión, convertirse en  "groupie de manual"  tiene dos peligros graves:

- No cuestionar nada de lo que haga la persona a la que admiremos, convirtiéndonos en sus fieles esclav@s cieg@s;

No lograr la intimidad emocional pretendida, generándonos ansiedad, frustración, desequilibrios emocionales,....

Groupies/Pelotas.

Empecemos por las diferencias que yo encuentro entre “groupie” y pelota.

PELOTA
“GROUPIE”
Sólo criticará a su ídolo/a fuera de su ámbito de convivencia.
Jamás criticará a su ídol@ ni en público ni en privado.
La influencia de su ídol@ se limitará al espacio que ambos compartan y pocas veces más allá.
La influencia de su ídolo/a es omnímoda y omnipresente y llega a  todas las facetas de la  vida del “groupie”.
No necesita una intimidad con su ídol@.
Quiere compartir todas las áreas de la vida de su ídol@.
Actúa para agradar, sin más pretensiones que salvaguardar su posición.
Actúa para hacerse imprescindible y necesario ante su admirad@, a todas horas y en todo lugar.
Cualquier otra persona que se acerque a su ídolo/a será admitido, salvo que se perciba como una amenaza seria a su posición.
No admitirá a nadie más en su  "relación": cualquier otra persona será percibida como un intruso que amenace la intimidad y exclusividad de la relación con su ídol@.

Y si te rodeas de “groupies”.....

Pues, seguramente, podrás sentirte durante un tiempo como toda una " rock star". Pero, claro,  "la fama cuesta", y una cosa es tener a alguien de absoluta confianza y otra muy distinta es que te demanden  una insana relación de exclusividad.

Sí, insana porque el/la “groupie”:

a) Sólo te dirá lo que considera que tú quieres oír en cada momento: jamás te pondrá un pero ni te hará ver un error, jamás te indicará una alternativa posible,.... jamás te ayudará a mejorar ni a crecer;

b) Querrá estar siempre ahí, actuando de guardián de vuestra intimidad; por ello no permitirá que te lleguen nuevas ideas, nuevos aires; así que, al final, estarás lastrado y asfixiado; tu “groupie” siempre sabe qué es lo mejor para ti;

c) Y si tu “groupie” particular no consigue esa intimidad emocional que demanda, tendrás el peor detractor que puedas imaginar.